Anchoas catalanas quieren trasladarse a Santoña, “donde nos quieren más”

La tranquilidad de las anchoas que viven cerca de los puertos catalanes está siendo alterada en los últimos años. Su pesca en el Mar Mediterráneo, tradicional desde los tiempos de los fenicios, se está complicando por la vigilancia de patrulleras de la Generalitat que exigen a anchoas, boquerones y bocartes ser descendientes de pescados catalanes de varias generaciones.

El puerto de L’Escala, lugar tradicional de últimas voluntades de las anchoas por las costas catalanas, se está quedando sin producto local, teniendo que ser importado, gracias a las gestiones de los futbolistas argentinos del F.C. Barcelona Messi y Mascherano, de mares australes. Ahora las anchoas dicen “Che, pibe. Lindo lugar” antes de ser envasadas.

Ante esta invasión extranjera, el colectivo catalán “Anxoves sense fronteres” (“Anchoas viajando por el mundo”) quiere trasladarse a otros mares y otros puertos. En su derecho a decidir han elegido la villa de Santoña como destino final, turístico y fabril: “Aquí nos quieren más y sus fábricas nos acogen con cariño; nos llaman las damas de los mares”.

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