Cambia los indicadores del Camino de Santiago para que este pase por su casa

Los días y meses del año son largos en la casa del ganadero de Suesa (Cantabria) Pantaleón Marino. A pocos kilómetros de su vivienda, y la de sus vacas, los peregrinos que hacen el Camino del Norte de Santiago (o Camino de Santiago del Norte, o Santiago del Camino Norte…), en su etapa entre Güemes y Santander, pasan cercanos por decenas y centenares.

Pantaleón no tenía muchos animales racionales con los que conversar hasta que, el pasado mes de abril, se le ocurrió la idea que iba a solucionar sus problemas de incomunicación y soledad: el Camino de Santiago iba a pasar por su casa. Para ello cambió los indicadores entre Galizano y Nuestra Señora de Latas para que los peregrinos pasarán por delante de su casa y tuvieran que mantener alguna conversación con él, al desaparecer en su puerta las señales indicativas del camino.

El éxito ha sido total; todos los peregrinos y peregrinas le dedican unas palabras: mastuerzo, tuercebotas, gilitonto, mamagüevos, palerdo, atorrante, boludo, pelotudo, la concha de vieira de tu madre… Pantaleón se consuela: “Mejores personas me han llamado peores cosas”.

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