Casi un millón de almejas quieren empadronarse en Santander

La Consejería de Pesca y Anchoas del Gobierno cántabro está repoblando la bahía de Santander con un millón de almejas finas. Unas almejas que son enterradas en fangos y arenales y a las que se trata sin los más elementales derechos de cualquier animal.

 “Somos transportadas en camiones muy fríos para luego ser hundidas a conciencia en sitios tan poco atractivos como Pedreña o Somo, dijo la almeja portavoz del colectivo. “Se nos separa a las familias y se nos junta con almejas desconocidas que dicen ser japonesas o marroquíes; no las entiende ni el abuelo, que mira que ha viajado por los mares y océanos”. Además, continuó, “No se nos trata como a nuestros amigas los cangrejos asturianos“.

Su gran reivindicación es empadronarse en la ciudad de Santander para poder disfrutar de sus playas y dunas artificiales. “Nos encantaría que nos acomodasen cerca de la campa de la Magdalena para poder oír en verano a alguno de nuestros amigos cantaores, como el Caracolillo o el Cigala”, confesó el bivalvo portavoz: “El abuelo se acuerda de Camarón, pero creo que este ya fue cocinado hace años”.

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