Cientos de Seat 600 no logran pasar por la Puerta del Perdón lebaniega

Una concentración nacional de Seat-600 recorrió diversos lugares de Liébana el pasado fin de semana. Su objetivo era pedir perdón en la puerta dedicada a ello del Monasterio de Santo Toribio. Una puerta que imparte certificaciones de oro, plata y bronce a los peregrinos según sus pecados: cuanto más pecados, más alto es el clemente galardón. Diez pecados veniales equivalen a un pecado mortal. Blasfemias, insultos y corrupciones no puntúan, por ser las faltas de moda.

Para acumular puntos para el perdón, los centenares de pilotos y acompañantes de los Seat-600 cometieron innumerables excesos en los apartados de gula y lujuria, con altas cotas de envidia y algunos campeones de la pereza. Orgullosos de su historial pecaminoso, el domingo por la mañana hicieron fila con sus vehículos para su paso por la Puerta del Perdón.

Esta, como con algún otro peregrino, se alteró de tal manera que no dejó ninguna abertura de paso ni para las personas ni para los pequeños Seat-600. Los monjes declararon que todo se debía a un exceso de pecados imperdonables. La concentración tuvo que volver a sus ciudades de origen, con el tubo de escape entre las piernas, prometiendo regresar en otoño con unos cuantos miles de pecados menos.

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