Dos autobuses municipales se lían a golpes, insultos y zancadillas con las plataformas de acceso

El enfado de la ciudadanía de Santander con las nuevas líneas de autobuses ha alcanzado a los propios vehículos, ahora envidiosos unos de otros por su preferencia de paso y tamaño. Unas disputas que han llegado ayer a las manos, bueno a las escaleras, con agresiones con elementos tecnológicos: un autobus golpeó a otro con la rampa de acceso para sillas de ruedas.

Todo empezó con un forcejeo a lo largo del centro de la ciudad por ver quién ocupaba la línea exclusiva para autobuses. Del forcejeo se pasó a los insultos en las pantallas frontales y de estos a zancadillas con las partes exteriores de cada vehículo: retrovisores, anuncios de torneos de artes marciales y, lo definitivo, zancadillas con las plataformas de subida.

Resultado final: dos autobuses KO y los pasajeros teniendo que abandonarlos para hacer transbordo en otros vehículos más pacíficos. El Ayuntamiento no sabe si hacer test de personalidad a los autobuses o patrocinar nuevas peleas como parte del programa de festejos de la Semana Grande. Continuará. (P.S.: La noticia es parcialmente verdad, pues dos autobuses se engancharon ayer con sus rampas de acceso. Foto de Carlos Santos).

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