Un escritor fracasado acaba el Día del Libro agotando las existencias de la Bodega Cervantes

El desconocido escritor, y peor poeta, Juliuco López de Vega y Carpio celebró el pasado Día del Libro, 23 de abril, visitando de bar en bar toda calle literaria que encontró a su paso en la ciudad de Santander.

Juliuco fue recorriendo las calles de Quevedo y Lope de Vega (“antepasado mío”) para acabar, tras saludar a la estatua de Pereda y ya bastante perjudicado, en la calle Cervantes, “ese manco que me robó la idea del Quijote”.

En esta calle santanderina su último bar fue la bodega Cervantes donde acabó con todas las existencias de vinos y licores: “Hoy es mi día del libro y hay que celebrarlo”. De paso Juliuco, voz bien timbrada, pidió a gritos un carril para borrachos en la futura remodelación de la calle Cervantes de Santander: “Señora alcaldesa, por favor, quiero llegar a mi casa sin que me molesten los camiones de la basura”.

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