Un jubilado vasco endereza un monumento en Santander y crea una nueva cuesta

Un grupo de jubilados vascos de excursión por Santander iniciaron una discusión el pasado lunes ante el monumento al marino mercante, frente a la Escuela de Náutica de la ciudad. Que si estaba torcido, que si esto no está bien, que el pobre marinero se va a marear.

La discusión terminó cuando uno de ellos se subió al monumento y empezó saltar sobre la proa del barco hasta enderezarlo todo, barco y alrededores. Jokin Perurena, antiguo harrijasotzaile o levantador de piedras, fue el autor de la hombrada entre los aplausos de sus compañeros que observaron como toda la calle se había inclinado formando una nueva cuesta.

El concejal de obras y espectáculos para la tercera edad del Ayuntamiento de Santander se personó en el lugar para contratar a Jokin como operario emérito: “Este señor nos resuelve en un momento cualquier demolición”. El grupo de jubilados continuó su ruta hasta la playa de La Magdalena donde algunos de ellos, capitaneados por Jokin, empezaron a retirar piedras del espigón. “Mira que tienen ustedes piedras mal puestas en esta ciudad. Tendremos que venir más a menudo”, fue el comentario del grupo.

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