La Guardia Civil de Tráfico hará soplar a los 10.000 corredores de El Soplao “para que no hagan más eses que las que tiene el trazado”

La carrera con todo tipo de vehículos y corredores que este fin de semana va a realizarse en la localidad cántabra de Cabezón de la Sal, y en sus montes cercanos, tiene este año una novedad: controles de alcoholemia y sustancias tóxicas a los participantes en las famosas curvas de subida a la cueva que da el nombre a la prueba.

Los controles se harán principalmente a los corredores más rápidos y veloces ya que además de la posibilidad de haber tomado unas cuantas cervezas de más existe el peligro de exceder la velocidad límite de la carretera y la velocidad aconsejada en los caminos del monte. Otros años ha existido el precedente de atropellos de ciervos y jabalíes por parte de apresurados deportistas.

Las quejas del colectivo de animales salvajes de la zona son claras: “Nos destrozan los caminos, nos dejan sin frutas del bosque y esas noches de la prueba no hay quien duerma en treinta kilómetros a la redonda”. Y anuncian medidas si no se respetan sus horas de sueño: “El año que viene llamamos a los osos lebaniegos para hacer el control de alcoholemia”.

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