La moda del número 58 llega a Cantabria… y la del 155

Desde el vecino País Vasco se está extendiendo por muchas localidades del Este de Cantabria la moda de colocar papeles y cartones con el número 58 para espantar a las moscas. La idea partió de la localidad vizcaína de Arrigorriaga, donde lleva funcionando muchos años en varios restaurantes y casas particulares. “Yo pongo número y no haber mosca”, comenta Zeledón, cocinero de “La oveja negra” de Basauri, otra localidad llena de cincuenta y ochos.

El sistema parece sencillo: escribir 58 en hojas y situarlas en los sitios donde abunden moscas. El número asusta a las moscas y estas desaparecen del mapa casero. El mismo Zeledón aclara el tema: “Mosca temer araña. 58 parecer araña. Mosca emigrar”.

Castro Urdiales, Laredo, Santoña, Limpias o Ampuero son algunos de los pueblos donde se han visto bares y locales llenos de cincuenta y ochos. Dicen que funciona. Ahora la administración central piensa probar los efectos del número 155 en sus oficinas y territorios, a ver si espanta a soberanistas. La Facultad de Matemáticas de la Universidad de Cantabria piensa estudiar los efectos y veracidad de estos números, añadiendo el 105, el número de rotondas de la ciudad de Santander.

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