La señora Noel vista de copas en la Plaza de Cañadio Santanderina

La pasada noche del 24 no fue la más exitosa para dos personajes entrañables: un maderero cántabro vestido con boina negra conocido como el Esteru y un conductor de renos norteuropeo vestido de rojo. Mientras estos repartían ilusión y juguetes entre los niños en una noche con poca luna y mucho frío, sus señoras fueron vistas de cena y copas en la Plaza de Cañadio santanderina.

La señora Noel, harta ya del frio del Círculo Polar Ártico y de que una vez al año no se sepa dónde está su marido, oyó que este año el señor Noel iba a conocer a un amigo cántabro y sin pensarlo dos veces se plantó en Santander para ver si era verdad o no tanta amistad repentina. La sorpresa fue conocer a una simpática mujer cuyo marido andaba de juerga con el suyo.

La señora Noel y su nueva amiga fueron vistas en la céntrica plaza tomando copas en alegre camaradería. Piensan estar juntas varias semanas para conocer gente nueva, comprar algo en las rebajas de enero y negociar el mercado del regalo con unos señores llamados Reyes Magos. La señora Noel dijo estar encantada con quitarse de encima el olor a bosque y tener una nueva amiga “normal”, con coche y sin renos a la puerta de casa.

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