Las hermanas de Carlos V se quedan varadas en Laredo: “Nuestro hermano se ha ido a Yuste y no nos ha dejado pagado el hotel”

Las hermanas de Carlos V se quedan varadas en Laredo: “Nuestro hermano se ha ido a Yuste y no nos ha dejado pagado el hotel”

El último desembarco del emperador Carlos V estos días en Laredo ha sido bastante accidentado. Esperando una comitiva real el monarca, tras bajar de su galeón, se ha encontrado con un señor que dijo llamarse Revilla hablando una lengua poco comprensible con palabras extrañas: elecciones, regionalistas, puros habanos, anchoas…

Después, una coral ataviada con ropajes extraños le ha cantado un himno poco guerrero que hablaba de un viento del norte y de saltar de la rama de un roble, gritar tu nombre y echar a volar. Peor ha sido para el emperador la comprensión de una polifonía rara que hablaba de “Santander, la marinera”. “¿Wat is Santandrés?”, preguntó a su traductor flamenco.

Un recibimiento tan insólito ha hecho que Carlos V huyera rápidamente hacía su retiro del Monasterio de Yuste, dejando a sus dos hermanas en Laredo, sin ajuar ni un triste ducado. Estas no saben que hacer, sin hotel ni medios de locomoción propios. Han pedido ayuda a ese señor que dice llamarse Revilla que les ha firmado un autógrafo. Piden ser repatriadas al Sacro Imperio Romano-Germánico.

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