Nuevo lugar de peregrinación: los peregrinos del Norte acaban todos en Suances, la villa de Santa Pulsera

La decisión del Ayuntamiento de Suances de ser el primer municipio español sin efectivo está siendo un éxito: todos los peregrinos de los caminos del Norte -los de un tal San Santiago y los de un tal San Toribio de Liébana– están variando su final de trayecto. Ahora tienen la zona de vinos y de comercios de Suances como destino último.

Al entrar a la villa marinera de Suances les colocan una pulsera en uno de los tobillos con la que pueden gastar 150 euros, cantidad que va menguando poco a poco: cruzar por un semáforo son 10 céntimos, tirar un papel al suelo 50 céntimos, una caña un euro, un picho de tortilla otro euro… Todo tiene un precio y la pulserita lo detecta.

Si se acaba el saldo, los peregrinos y visitantes vuelven a entrar al pueblo y ya tienen otra pulserita. Una gran idea con un fallo imprevisto: jugar al futbol y otros deportes con los pies altera los precios internos de las pulseras, casi siempre en contra del usuario. Pies para que os quiero; en Suances para pagar. Santa Pulsera Bendita.

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