Un peregrino vasco llega con cinco meses de retraso a Santo Toribio de Liébana y lo encuentra cerrado: “Si lo sé no vengo”

El Año Jubilar Lebaniego sigue teniendo visitantes, ahora despistados y fuera de plazo. Es el caso de Julen de Zumárraga, un peregrino vasco que ha tardado seis meses en hacer el camino desde su pueblo guipuzcoano hasta el monasterio de Santo Toribio de Liébana: “Había más bares por el camino de los que yo creía”.

Su retraso en hacer los 280 kilómetros que separan su casa del monasterio le ha impedido encontrar abierta la Puerta del Perdón: “Me habían dicho que más vale tarde que nunca, pero nunca pensé que eso de nunca fuera nunca”.

El problema de Julen empieza ahora al perder las indulgencias del Año Santo Lebaniego: “¿Qué le digo a la amatxo si no me perdona ni Dios?”. El joven zumarragatarra no sabe cómo volver sin evitar las conocidas ermitas e iglesias que ha conocido al lado de cientos de bares: “Lo mismo me quedo para la Fiesta del Orujo, para hacer tiempo hasta Navidad”.

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