Puigdemont reclama para su casa en Waterloo las estatuas de Colón y del Marqués de Comillas, “desterrados como yo”

La revista belga “Hallo” (“Hola” en Bruselas) presentó en su número de esta semana el interior de la casa de Carles Puigdemont en la localidad flamenca de Waterloo. Una casa rodeada de un bello jardín, llena de muebles de diseño y con dos espacios que esperan inquilinos de piedra.

La visita, guiada por el propio Puigdemont y amenizada al piano por el músico Lluis Llach i Grande, terminó en el salón principal, “donde me reúno con mi grupo de Separats per Catalunya”.  Un salón con dos huecos bien visibles: “Aquí irían las estatuas de dos emprendedores catalanes de gran fama universal: el señor Colón, nacido un pueblo del Ampurdán como el amigo Llach, y el Marqués de Comillas, un antiguo pariente mío del siglo XIX”.

Las estatuas son propiedad del Ayuntamiento de Barcelona que, por lo visto, no las quiere por ser dos personajes que conquistaron el mundo antes de que existiera la alcaldesa actual. “Además”, añadió el señor Puigdemont, “podría así organizar con las estatuas una visita guiada a esta casa a unos 10 euros por persona para poder colaborar en el sostenimiento de la república catalana… bueno, a mi sostén-y-miento”.

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