Santander experimentó las Procesiones por Escaleras Mecánicas esta Semana Santa

Los ciudadanos británicos que han visitado la ciudad estos días, y los nacionales españoles de habla inglesa, han sido los primeros en enterarse de la gran novedad de su Semana Santa (la de la ciudad): un cartel anunciaba “Santander 2018: Processions by Mechanical Stairs”. Santander y sus escaleras mecánicas estaban en pruebas, como siempre.

Los ensayos para su funcionamiento en el 2018 empezaron el Domingo de Ramos por un hecho fortuito: la borriquilla de la procesión de “La entrada en Jerusalén” se dio una vuelta por las escaleras mecánicas de la calle Vargas y el ascensor que lleva a la parroquia del Barrio Pesquero. Ni corta ni perezosa, siguió su camino, atravesando a nado la bahía. Fue rescatada por el helicóptero del 112 antes de empezar a jugar al golf en Pedreña.

Se han visto también a varios pasos y cofradías ensayando por las escaleras mecánicas, algunos con éxito, como los de la Paloma (¡qué bien suben las cuestas!) o el Descendimiento (¡qué bien bajan las cuestas!). Otros, como la Última Cena, fueron vistos atascados en una rampa y discutiendo sus integrantes en mitad de una subida: no había sitio en el cercano restaurante elegido para el evento y faltaba Judas. Terminaron paso y comensales contando sus penas en El Diluvio Universal.

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