Un centenar de jubilados protestan en Santander para que las obras del Centro Botín no se acaben nunca.

Las obras del Centro Botín son el botellón de los jubilados, su pan de cada día, la excusa perfecta para salir a tomar el blanco y perder de vista un rato a la parienta. Además, gozan de una ubicación privilegiada junto a la bahía para ver qué se pesca y frente a los Jardines de Pereda para dar de comer a los patos. Un resort para los más mayores.
Estos últimos meses hemos visto como las obras han avanzado considerablemente y la respuesta de los jubilados no se ha hecho esperar. Bajo el lema: ‘Nuestra pasión no se toca’ o ‘Con lo de ver no se juega‘, cientos de jubilados han organizado un motín en las inmediaciones del Centro Botín alegando que las obras ‘van demasiado rápido’. Hemos hablado con Pepe, cabecilla del grupo:
– “Llevamos tres años viniendo cada mañana y no vamos a permitir que el Centro Motín se termine tan pronto. No hemos organizado todo este botín para nada”.
Pero Pepe, disculpe que le corrija…
 
– “Ni Pepero ni hostias, que me he ganado la vida siempre muy honradamente”.

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