Un ganadero de Alto Campoo denuncia que los cañones de nieve de la estación de esquí de Brañavieja han convertido su cabaña en un bloque de hielo

Sin comenzar todavía la temporada de esquí en la estación cántabra de Brañavieja los problemas se suceden por la falta de nieve. Los responsables de las instalaciones, la empresa regional Dar-el Cantur, han intentado paliar su escasez (de blancos copos y de ideas) con la puesta en funcionamiento al máximo rendimiento de los cañones artificiales de nieve.

 

La potencia de estos cañones ha afectado al ganadero campurriano Evaristo Veja que ha visto convertida su cabaña, donde guardaba el ganado de alta montaña, en un bloque de hielo. Las vacas que duermen en esta cabaña están dando leche en cubitos de hielo y las ovejas tiritan de frío a pesar de su gruesa lana. Las cuatro gallinas que acompañaban a los cuadrúpedos son ahora una escultura helada.

 

La visita de reporteros de varios periódicos al lugar y su aparición en informativos locales y nacionales están llevando a la cabaña a multitud de curiosos que, para el cariacontecido Evaristo son una molestia más: “Ahora me llenan de barro todo y no hay quien paste, tampoco mis vacas”. Nuestro ganadero y su cabaña de hielo ya son famosos en medio mundo; la oficina del Tratado Antártico con sede en Buenos Aires (Argentina) ha ofrecido un rompehielos por si hiciera falta y el envío de unos pingüinos como alternativa ecológica.

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